Alexander, un aliado de las y los productores
Alexander López Mendoza, de 38 años, es técnico de campo de NICACAO y lleva dos años brindando acompañamiento a las comunidades del territorio indígena Tasba Pri. Pero detrás del profesional comprometido con el desarrollo del cacao, hay una historia de esfuerzo, sacrificio y dedicación que lo convierte en una inspiración para quienes lo conocen.
Alexander nació en la comunidad Naranjal, a 72 kilómetros de Puerto Cabezas, y desde pequeño soñaba con estudiar algo relacionado con el campo. Aunque su primera idea fue ser veterinario, su camino lo llevó a la ingeniería agroforestal, carrera que culminó en 2011 en la Universidad URACCAN en Puerto Cabezas. “Desde niño tuve la meta de estudiar y prepararme. Sabía que la única forma de salir adelante era con educación”, comenta.
Su historia está marcada por el esfuerzo. Alexander estudió becado desde la preparatoria y recuerda que cuando se fue a la universidad sólo llevaba tres mudadas de ropa en una bolsa quintalera. Aun así, se destacó como un buen alumno, convencido de que “las cosas no caen del cielo, hay que esforzarse”.
Para Alexander, trabajar con las comunidades de Tasba Pri es más que un empleo, es una vocación. “Me gusta estar en el campo, platicar con los productores, compartir experiencias y conocimientos. Ellos me ven como alguien que entiende sus realidades porque yo también vengo del campo. Conozco sus retos y sus esperanzas”.
Además de su labor como técnico, Alexander dedica su tiempo a seguir estudiando. Actualmente cursa el cuarto año de la licenciatura en inglés en el Programa de la Universidad en el Campo, convencido de que la educación continua es clave para ayudar a los jóvenes de su comunidad. “Muchos chavales me piden ayuda con sus tareas. Eso me motiva a seguir aprendiendo para poder apoyarlos mejor”, señala.
Pero Alexander no sólo es técnico y estudiante, también es apasionado del fútbol. En 2024, dirigió un equipo juvenil de su territorio que se coronó campeón de la liga local. “Coordinar con los jóvenes en el deporte es otra forma de motivarlos. El deporte enseña disciplina y trabajo en equipo”, reflexiona.
Alexander proviene de una familia numerosa de nueve hermanos, pero sólo él y otro hermano lograron estudiar. Esto lo impulsa a aconsejar a los jóvenes a no poner excusas y aprovechar cada oportunidad. “La vida es un sacrificio y un esfuerzo. Pero con dedicación, todo es posible”.
Con la experiencia en NICACAO y las previas en proyectos como NICADAPTA y en instituciones como INATEC, Alexander sueña con establecer su propia parcela de cacao algún día. Su historia es prueba de que, más allá del conocimiento técnico, lo que transforma las comunidades es la cercanía, la empatía y el deseo genuino de ayudar.
“Mi palabra tiene valor porque siempre digo las cosas directo y con honestidad. Eso es lo que los productores aprecian: saber que pueden confiar en uno”.
Alexander no sólo es técnico de NICACAO. Es un aliado, un maestro y un ejemplo de que los sueños del campo también pueden cosecharse con esfuerzo y perseverancia.







