El cacao en SAF transforma el futuro de Maritza
En la tranquilidad de la comunidad Nueva Luz, en Siuna, la vida de Maritza González Sánchez se entreteje con los aromas del cacao y el verdor de su parcela. A sus 55 años, esta productora ha marcado su camino en la tierra fértil de esta comunidad, con una historia que fusiona pasión, esfuerzo y visión.
Esta productora es acompañada técnicamente por el proyecto NICACAO y previamente por PROCACAO. Actualmente, su principal actividad económica es el cacao. En el año 2020, su parcela de dos manzanas de cacao comenzó a florecer, y para el 2023, logró un rendimiento de 8.7 quintales secos por manzana, en una parcela policlonal.
Hace doce años, Maritza llegó a Nueva Luz, llevando consigo el deseo de labrar un futuro más próspero para ella y su familia. Inicialmente, ella sólo se dedicaba al cultivo de granos básicos, fue en el año 2016 cuando su destino cambió. El proyecto PROCACAO le presentó las ventajas del cultivo del cacao.
Con la asesoría de los técnicos y técnicas del proyecto y la firme convicción de aprovechar esta oportunidad, Maritza decidió plantar las semillas de un nuevo comienzo. La productora estableció sus primeros cacaotales en 2 manzanas. Desde entonces, su vida ha estado íntimamente ligada a la producción de este preciado fruto.
Sin embargo, los desafíos también han sido parte de su jornada. En el 2017, Maritza recibió una nueva oportunidad del proyecto PROCACAO, la injertación de una manzana con varetas de CACAONICA, quedándole una manzana de cacao por semilla, cuya productividad es baja. Aunque esta parcela aún enfrenta desafíos de producción, Maritza no se amilana. Sus planes para el 2024 incluyen la rehabilitación de esta área, como una muestra más de su constante compromiso con el crecimiento y la mejora continua.
Pero su visión no se detiene ahí. Maritza tiene planes ambiciosos para el futuro. Desde la injertación de nuevas áreas hasta la mejora del manejo en sus parcelas, cada paso está marcado por el deseo de crecer, tanto en términos de producción como de ingresos. Una manzana más de cacao se sumará a su legado para el 2014.
En cada rincón de su finca, la naturaleza encuentra su hogar. Árboles forestales como el laurel, guaba y el cedro comparten espacio con el cacao, creando un ecosistema vibrante y equilibrado. Y entre las sombras temporales de las musáceas, se encuentra una armonía de vida, desde zorros, ardillas, loras, monos, conejos, hasta guatusas, cada uno formando parte de la amplia fauna de la finca de Maritza.
Capturada en su parcela policlonal, o supervisando la rehabilitación de patrones híbridos, Maritza personifica la determinación y el espíritu emprendedor de los productores y productoras de cacao de la Costa Caribe Norte de Nicaragua.






